Cachopines de Ternasco de Aragón con cecina y crema de queso curado

 

Aunque las primeras referencias sobre el cachopo asturiano aparecen a primeros del siglo XVIII, nos es hasta mediados del S. XX cuando este plato no alcanza una gran popularidad, en base principalmente al buen hacer de varios restaurantes de Oviedo.

Es un plato que, tanto en su origen como en la mayoría de los casos, se cocina con filetes de ternera, pero que admite multitud de variantes, tanto en su carne como en su relleno.

Lo has adivinado, ¿verdad? nosotros vamos a hacerlo con cordero Ternasco de Aragón, como no podía ser de otra forma.

 

Receta de cachopines de cordero Ternasco de Aragón

Obviamente, por el tamaño del animal, un cachopo de cordero no puede ser de igual tamaño que el original, por lo que os proponemos hacer dos cachopines por ración.

Podéis rellenarlos con lo que más os guste. El relleno clásico es el jamón serrano y un queso semicurado que funda bien, pero si te gusta más puedes ponerle, por ejemplo, queso azul. Nosotros vamos a darle otra vuelta de tuerca a la receta original y los vamos a rellenar de cecina y crema de queso curado. Una delicia.

Antes de comenzar con la receta os vamos a dar un par de consejos que están dirigidos a que el rebozado quede crujiente y no se nos rompa a mitad de fritura.

El primero es dejar reposar unas horas (mínimo dos) la carne rellena sin rebozar en la nevera para que esta se asiente y el rebozado agarre mejor. Una vez rebozado otra media hora mínimo. Lo ideal es prepararlos al punto de la mañana o el día anterior y freírlos a la hora de comer.

El segundo es el doble rebozado. Quedará mucho más crujiente y también nos aseguraremos de que aguanta mejor, ya que la crema de queso se vuelve prácticamente líquida y si esta se derramase por el aceite el cachopo no quedaría igual de jugoso por dentro.

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Cachopines de Ternasco de Aragón

Comenzaremos por extender los filetes finos de cordero Ternasco de Aragón y emparejarlos de dos en dos para que el tamaño sea el mismo.

Sobre la mitad de los filetes colocaremos un trozo de cecina y una cucharadita de crema de queso curado. No hay que poner demasiado queso o corremos el riesgo de que después se salga.

Taparemos con otro filete fino de Ternasco de Aragón y daremos por la parte de fuera un punto de sal. Por dentro no es necesario, ya que se la aporta la cecina y la crema de queso.

Los vamos colocando en un plato, los tapamos con papel de aluminio y los dejamos en la nevera durante, al menos, un par de horas. Así conseguiremos que la carne se asiente y coja mucho mejor el rebozado después.

Pasamos por huevo batido los cachopines de Ternasco de Aragón rellenos. Después los pasamos por pan rallado y repetimos la operación. De esta forma haremos un doble rebozado, quedando los cachopines más crujientes y jugosos.

Ponemos a calentar el suficiente aceite de oliva como para que al menos cubra la mitad de los cachopines. Freímos hasta que queden dorados, con cuidado de no pasarnos o los cocinaríamos en exceso. Lo ideal es un fuego medio-alto y no dorarlos demasiado.

En esta ocasión hemos elegido unas patatas fritas clásicas cortadas a gajos y unos pimientos del piquillo asados para acompañar a los cachopines de Ternasco de Aragón, pero también les va de maravilla una ensalada, cebolla asada, champiñones… ¡Buen provecho!


Autor: Paula Durán

Cocinar para comer es una necesidad, en mi caso el mejor gimnasio mental en el que desestresarme. Amante de la cocina tradicional e internacional y sobre todo del Ternasco de Aragón.

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