Arranca la temporada de Ternasco en el campo

El invierno en Aragón es sinónimo de frío, de cierzo y de un tiempo bastante duro en general, pero el carácter aragonés hace que nos guste más una barbacoa que a un mono un plátano. Y en cuanto sube un poco la temperatura toca salir al campo.

Las barbacoas al aire libre, se podría decir que comienzan con la Cinconmarzada en Zaragoza, ya que es una de las primeras fiestas después del invierno y dicen que hay años en los que sale buen día!!! Tradicionalmente se celebra en el parque y siempre encontramos a peñistas y agrupaciones haciendo exhibiciones y cocinando cosas muy ricas y variadas. Con sabor 100% aragonés y arraigo popular.

Ya puede hacer un frío helador o un aire que tumba las farolas, que en cuanto llegas al  lugar de quedada, tu olfato empieza a despertar. Asociaciones de vecinos, peñas, juntas de barrio, asociaciones culturales… todas tienen presencia y se organizan para cocinar y servir sus viandas de una u otra manera.

Las brasas son el formato más extendido sobre todo entre las peñas y, con perdón a los bocadillos de chorizo y de panceta, el rey de las barbacoas sigue siendo nuestro Ternasco de Aragón, bien sea en formato parrillada o en forma de rancho. En ambos casos, nuestro cordero estrella está presente y destacando en estas dos tradicionales preparaciones.

 

TERNASCO A LA BRASA

Las barbacoas es donde mejor y más nos gusta el Ternasco. Una buena costillica recién cogida de la parrilla y apoyada en un trozo de pan es algo que no se olvida fácilmente. Además de las costillas, en la barbacoa podemos poner también unos “Collares”, rodajas de cuello chuleteado que si bien no son tan sumamente tiernas como el medallón de la costilla, son una manera igual de buena pero más económica de comer el Ternasco. Los “Churrasquitos” son otra de las delicias más baratas que podemos “churrascar” a la brasa. En este caso son los finales de los palos de las costillas adobados con un poco de especia de pincho moruno, listos para dorar a fuego vivo sin que se quemen y para chuparnos los dedos!!!

Parrillada de Ternasco (costillas, collares, chuleta de pierna,…).

 

Tanto las Costillas, como los Collares, como los Churrasquitos, podemos bien comerlos solos o acompañarlos de otras carnes tipo panceta. También es muy habitual el encontrarnos sobre las ascuas morcilla, longaniza y chorizo, lo que se conoce en algunos sitios de Aragón como “ensalada” o “Mor-lon-cho”.

Los bocadillos son otro clásico en estas fechas. Lo mismo como almuerzo a media mañana, que como comida improvisada a mediodía. Aquí, lo que más suele gustar son la panceta y la longaniza. Tradicionalmente la longaniza ha sido siempre de cerdo pero desde hace unos años, se puede encontrar en Aragón Longaniza de Ternasco, una forma original de disfrutar del embutido más consumido en la Comunidad.

 

EN PEROLA, CALDERETA O RANCHO

Y no podemos olvidarnos de los benditos ranchos! Comida popular donde las haya y que en los días de viento, tan habituales en las cincomarzadas, te templa, te alegra y te alimenta.

La receta de un buen rancho es muy sencilla aunque cada uno tiene la suya y todas son las mejores!! Desde Pastores ofrecemos, de hecho, varias opciones de puchero elaboradas in situ y servidas para grandes comidas populares a través de las Comidas Populares con Ternasco de Aragón.

Gran fideuá de nuestro equipo de Comidas Populares con Ternasco de Aragón en Interpeñas.

 

Una receta básica de rancho podría ser a base de cebolla y zanahorias cortadas a dados. Costilla de cerdo, panceta, conejo y falda o cuello de Ternasco, todo ello salteado en una perola o “rancho” con una buena chorrada de AOVE (aceite de oliva virgen extra), unos ajos y buen pimentón, que incluso hay a quien le gusta que sea picante. El pimiento y el chorizo es sectorial, si le hechas panceta y pimentón, el guiso ya lleva buena carga de fundamento.

Todo esto se flambearía con un poco de brandy y se le añadiría agua, sal y unas hierbas, normalmente tomillo y laurel. Se deja cocer y cuando empiezan a reblandecerse las carnes, se le añade unos puñados de arroz que engrosen el guiso. Unos veinte minutos después, y estando pendiente de que no se quede seco, el rancho estará listo para degustarlo y sabéis muchos de vosotros mejor que yo, que este guiso de origen humilde, es uno de los platos más ricos y tradicionales que tenemos en nuestra tierra.

De manera más protagonista o de manera más humilde, si nos fijamos un poquito, veremos que nuestro Ternasco está presente en muchas de las elaboraciones con las que celebramos un día de fiesta en el campo.

La Cincomarzada es una de las fiestas que al menos yo, más recuerdo de niño. El parque, el humo de las brasas, la música, la gente sobre mantas tumbada en el césped… salgamos a la calle a disfrutar y olvidémonos las tablets y los smartphones en casa!!!!

¡¡¡Todos al campo!!!

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