La última trashumancia del último trashumante de Linares de Mora

Miles de kilómetros a pie y toda una vida al frente del rebaño. Joaquín Guillamón, de Linares de Mora, en la comarca de Gúdar-Javalambre, entró en contacto muy pronto con la ganadería ovina. De hecho no fue a la escuela ya que tenía que ayudar en casa para salir adelante, y fue su padre quien le enseñó a leer y a escribir.

Comenzó muy pronto a trabajar para otro ganadero y, poco a poco, con mucho trabajo y constancia, fue formando su propio ganado. No tardó en hacer su primera trashumancia, ya que no era ni mayor de edad, ya que tenía tan sólo 17 años. Cuando se casó con su mujer Carmen, de Puertomingalvo, pequeño pueblo de 112 habitantes perteneciente al Maestrazgo de Teruel, le compraron la mitad de las ovejas a su padre, aunque “el primero que empezó a hacer trashumancias en la familia fui yo, ya que mi padre se quedaba siempre con mi madre.”

Trashumancia Guillamon Ovejas Fila

Joaquín recuerda aquellas trashumancias muy duras, ya que “tenía que llevar todo encima, comida, enseres y demás. Alguna vez he llevado burro, pero la mayoría de las veces no”. A parte del peso que soportaba con todo lo necesario para el día a día, otro de los problemas con los que se encontraba era dónde pasar la noche. Este es uno de los mayores problemas a los que se han enfrentado los pastores trashumantes desde siempre: “dormía con las ovejas donde podía y como podía en pajares, corrales e incluso en algún pesebre, no dormíamos nunca en una cama”.

Y, por si el peso que soportaba y donde dormía no fueran suficientes problemas, la comida era otro escollo que Joaquín debía superar: “salía de casa con pan para dos o tres días. Cuando se gastaba, compraba más en alguna masía. El día de comprarlo estaba bueno, pero después ya se ponía duro. Era lo que comía, con algún trozo de jamón, la mayoría de la veces”.

 

Joaquín no querría jubilarse

Esta será la última trashumancia para Joaquín, ya que está a punto de jubilarse y “en verano, cuando apartemos a los corderos, espero vender ya el ganado”. Aunque no le gusta la idea, ya que “con las ovejas soy feliz, me dan mucha tranquilidad. Lo que me gusta es el pastoreo”.

A día de hoy el problema de llevar el peso para todos los días y el de dormir con las ovejas en cualquier lugar ha desaparecido para Joaquín. “Ahora me vienen a buscar, ya sea algún hijo o algún compañero, todos los días en coche para ir a dormir a casa y también cojo comida para pasar el día”.

Trashumancia Guillamon Camino

Aunque siguen siendo muy duras, “las trashumancias han cambiado mucho. Antes eran mucho peores”. Joaquín anda unos 20 kilómetros de media cada día con sus 600 ovejas de raza Cartera, una raza autóctona de la localidad de Gúdar en peligo de extinción. El recorrido que hace es “desde Linares de Mora (Teruel) que es donde tengo la paridera y a las ovejas mientras hace buen tiempo, hasta Soneja en Castellón, a donde vamos cuando empieza a hacer frío en Teruel. Son casi 130 kilómetros que recorro andando junto al ganado en unos 6 o 7 días”.

Por todo ello Joaquín recibió el segundo áccesit de los Premios a la Biodiversidad que se entregan desde Oviaragón-Grupo Pastores, y que reconocen la importancia medioambiental que tiene la ganadería de ovino y caprino en el papel del cuidado de la naturaleza.

 

Raza de Oveja Cartera

La raza Cartera, la del rebaño de Joaquín, debe su nombre a su creador, Bernabé Martín Vicente, conocido como “El Cartero”.

Los rigores climatológicos de la zona de la comarca de Gúdar-Javalambre, de donde es autóctona, y la rentabilidad del negocio de la lana en el S.XIX, motivó a buscar una raza que tuviera buen vellón, pero que también fuese buena productora de carne, por lo que Bernabé decidió cruzar la raza Rasa Aragonesa, de mayor producción cárnica, con la raza Merina, con una lana más abundante.

Raza Ovina Cartera

El resultado fue la oveja Cartera, la cual adquirió las bondades de ambas razas y que, aunque esté en peligro de extinción en la actualidad, ha llegado a nuestros días pese a las dificultades, sobre todo durante la guerra civil, ya que la mayoría de los rebaños de Cartera quedó confiscado para alimentar a las tropas.

Actualmente la asociación ANCORGA, creada tras casi llegar a su extinción, y que agrupa a los ganaderos que cuentan con ovejas de esta raza en sus rebaños, se encarga del censo (menos de 9.000 ovejas) y de su mantenimiento en el tiempo.

Dos razas en peligro de extinción: la oveja Cartera y los pastores trashumantes.

Fotos de Oradea-Photographer

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