¿Y ahora quién cuidará nuestros montes?

Con 14 años los hermanos Solanas Revuelto siguieron los pasos de su padre como pastor. Ahora la jubilación planea sobre ambos, José Luis acaba de soltar la vara y Pascual está cerca de hacerlo también. Sin relevo generacional, tras 40 años de actividad sus casi 700 ovejas dejarán de pastorear centenares de hectáreas en la zona del Monasterio de Piedra. Otra mala noticia para el mantenimiento de nuestro medio natural y para la lucha contra la despoblación.

“En aquellos años no había otra, la vida estaba peor que está hoy, pero nos gustaba el oficio y seguimos los pasos de mis padres que tenían ovejas y de mis abuelos que también fueron ganaderos”. Así relata José Luis Solanas sus orígenes como ganadero de ovino. Un camino que ha recorrido de la mano de su hermano Pascual.

José Luis y Pascual son ganaderos de cuna. A los catorce años, decidieron cambiar los libros por la vara y el zurrón, echándole una mano a su padre, quien por entonces tenía un censo de 800 cabezas. José Luis, el mayor de los dos, cuenta que su padre apartó unas pocas ovejas y cada año iban aumentando el rebaño. Cuando su padre se jubiló, los dos hermanos se repartieron las ovejas y siguieron trabajando codo con codo, hasta hace apenas unos meses.

Y es que ahora le ha tocado el turno a José Luis y es él quien se ha jubilado este año. En el mes de febrero vendió sus 350 ovejas a un ganadero de Teruel y a su hermano le quedan otras tantas ovejas, pero también está próximo a la jubilación. Ambos son solteros y no cuentan con relevo generacional. Uno de los grandes problemas del sector que afecta de manera directa a la despoblación rural y al mantenimiento del entorno natural.

 

Llega la hora de la jubilación

Durante más de 35 años ambos hermanos se han dedicado a pastorear, de forma conjunta, un rebaño de unas 700 ovejas que han criado en La Vilueña (Zaragoza), un pueblo a 14 kilómetros de Nuévalos, donde residen.

Cerca del Monasterio de Piedra sus ovejas pastorean varios centenares de hectáreas en los parajes de Las Huertas, el cerro de San Juan y la Dehesa, pertenecientes a los municipios de La Vilueña y Nuévalos respectivamente (Vegas de los Río Piedra y Ortiz ) y entornos del pantano de la Tranquera y Monasterio de Piedra. Cabezos áridos y dulces vegas que necesitan a las ovejas como un elemento fundamental para conservar la cubierta vegetal, limpia y viva.

Cuando ellos empezaron en el sector había bastantes jóvenes, principalmente hijos de ganaderos que aprendieron el oficio en el seno de sus familias desde pequeños. Pero José Luis apunta que “en la zona han desaparecido muchos, hay alguno  pero con pocas ovejas”. Cree que esta situación se agrava con la cantidad de trabas burocráticas y económicas con las que se topan los jóvenes que realmente quieren acceder al sector. En ese sentido, asegura que “era mucho más fácil empezar entonces que hoy en día”.

Él ha vivido de cerca la frustración de querer dedicarse a este oficio y no poder. “Un chaval de Ibdes, a 34 kilómetros de Calatayud, tiene ilusión por esta profesión y le gustaría tener ganado pero me dice ¿cómo hago yo para construir la nave, comprar ovejas, todo el papeleo…?”. En ese municipio ya no hay prácticamente ganado, quedarán unas 40 ovejas a lo sumo. A José Luis le entristecen este tipo de situaciones, donde hay voluntad y amor por la profesión pastoril. “Me las quería haber comprado pero no pudo ser por todas esas trabas”.


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Los hermanos ganaderos Pascual y José Luis Solanas con su rebaño.

El problema es que los pastores llegan a la jubilación, pero nadie de su entorno les toma el testigo para seguir pastoreando a sus ovejas. José Luis lamenta que la mayoría de los ganaderos que conoce tienen todos “de 60 años en adelante”. Y esta situación tiene daños colaterales difíciles de revertir. Por ejemplo, en La Vilueña, donde han criado sus ovejas, quedan menos de 15 personas en invierno y hay unos 4 jóvenes labradores pero viven en Calatayud. José Luis, con mucho pesar, es consciente de que va a ser “muy difícil remontar estos pueblos si se dejan morir oficios milenarios como la ganadería extensiva”.

 

Ser pastor, una vocación

Lo primero, el oficio te tiene que gustar y, a partir de ahí, poder desempeñarlo en un buen terreno”. Es el primer consejo que da José Luis Pascual a los jóvenes pastores porque añade que “muchos jóvenes se enamoraron de las subvenciones, pero después el 80% han fracasado o han vendido los animales”.

“Antes aprendíamos el oficio, te lo enseñaban los padres. Ahora el cuidado es más fácil porque existen los vallados, los pastores eléctricos…antes no teníamos nada y había que sacarlas 365 días al año. También las naves ahora están más preparadas y hay servicios de asesoría para profesionalizarse como el que ofrecen en Oviaragón – Grupo Pastores”.

 

De la mano de la cooperativa Oviaragón-Grupo Pastores

Fue uno de los primeros en formar parte de la cooperativa, apunta que lleva más de 25 años y se muestra muy contento de esta decisión. Recuerda que antes de entrar en Oviaragón “había temporadas que no podía vender los corderos o tenía que medio regalarlos. Ahora si tienes 100 corderos, la cooperativa se lleva los 100”.

José Luis explica que “puede que algún comprador independiente te los pague más caros puntualmente, pero a la larga sale mejor en la cooperativa”. Recuerda que el respaldo de estar juntos va más allá del precio y destaca otros servicios que presta la cooperativa como la asesoría integral del equipo veterinario, las mejoras que permiten mejorar la calidad de vida o el pienso de calidad.

 

Segundo accésit del Premio a la Biodiversidad 2018

El pasado 3 de junio en Expoforga, la feria ganadera por excelencia de la comarca de la Jacetania, la Familia Solanas Revuelto recibió el segundo accésit del Premio a la Biodiversidad 2018. Un galardón organizado un año más por la cooperativa Oviaragón y la Unión de Productores de Raza Rasa Aragonesa (UPRA), ambas entidades pertenecientes al Grupo Pastores.

Desde 1994 han vendido sus corderos de raza Rasa Aragonesa a Oviaragón, destinados a la comercialización de Ternasco de Aragón. Han sido y son un ejemplo de combinar el aprovechamiento tradicional con las mejoras en la producción y en la calidad. En UPRA han seleccionado sus ovejas desde hace 9 años y cuentan con una buena prolificidad de 1,51 corderos por parto, destacando por su disposición y su buen hacer.


segundo accésit premio Biodiversidad

José Luis Solanas recibe el reconocimiento de parte de José María Pérez Cámaras, presidente de UPRA-Grupo Pastores.

 

José Luis recuerda que antiguamente su padre pastoreaba ovejas royas negras, pero con la rasa aragonesa ya llevan más de 40 años. Explica que “las royas son más pequeñas y comían menos”. José Luis y Pascual Solanas Revuelto fueron el relevo de la anterior generación de su padre, sin embargo, ahora les toca el turno de jubilarse a ellos y no tienen sucesores en el oficio.

¿Y ahora quién cuidará nuestros montes y nuestros pueblos?

 

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